¿Por qué Dios tiene que hacerme un juicio?

                                                            

Los juicios de Dios a esta tierra, a las naciones y a los países.| TikTok

¿Por qué Dios tiene que hacerme un juicio?

Pensemos en esto: ¡Si las personas, familias y naciones respetan la ley de su país, acatan sus normas para vivir en paz y tranquilos! ¿Por qué no respetan los mandamientos y ley de Dios, de las cuales las leyes de cada país se rigen, porque se apoyaron en las escrituras para establecerla, desde el código romano? ¿Quién legislo las leyes de Moises que hasta ahora se conocen en el mundo, en todos los códigos civiles de cada país?

Por tanto, las escrituras nos dicen: “De la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto se le hará el juicio.” Hebreos 9: 27.

¿Pero porque Dios nos tiene que hacer Juicio? Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y divinidad, se ven claramente, desde la creación del mundo, siendo entendido esto, por las cosas hechas y lo vemos, de modo que no tienen excusa; por todo lo creado que se ve en el mundo. Porque habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracia, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido; con la vanidad de las cosas. Romanos 1: 20-21. 

Por tanto, ignorando o no:

Disfrutan cada día, del aire, la atmosfera, el agua de las fuentes fluviales de los ríos, del mar y todo lo que produce, del sol y de la luna, y de la lluvia para que se produzca las siembras en la agricultura, resguardarse del frio y del calor, para que toda la vegetación pueda producir el oxígeno, los productos naturales, el olor y color de las flores, de las aves del cielo y de todo el ecosistema en su buen funcionamiento, para sostener todo el equilibrio del ambiente, y todo el sistema de traslación y rotación sujetas a las leyes de la tierra, todos los productos y recursos naturales que posee los países, oro, plata, bronce, aluminio, hierro y toda clase de piedras preciosas y minerales, todo recurso energético en sus diversos insumos, que no produjo ningún ser humano. Todo es creación de Dios. A quien Dios sostiene con su palabra poderosa, sustentando y renovando cada día la tierra, con todos sus seres vivientes. 

Sin que lo perciba mundialmente la humanidad.

Beneficiándose cada día sin ningún costo de todos estos beneficios. Dios es justo y ha dado mucho tiempo, para que lo reconozcan como Dios, rey y Señor. El redentor del mundo. Sin embargo han cambiado la gloria de Dios por los hombres, y por los ídolos, le entregan a los ídolos lo que deberían darle a Dios, agradecen al ídolo lo que deberían agradecerle a él. Por esto Dios juzgará a la tierra con todos sus seres vivos, y aun así como dice el Apocalipsis: Persistieron en su idolatría y nunca se arrepintieron de eso.

El Apocalipsis es claro en este juicio.

Primero los que no han creído en Jesús como Hijo de Dios, rey y Señor. En su redención con su sangre. Los que no dejaron de adorar a los demonios, y las imágenes, las cuales no pueden, ni oír, no ver, ni andar. Por eso adulteraron sus creencia, creyendo en ídolos, y fornicando en pos de ellos, fueron homicidas, hechiceros, agoreros, atracadores. Y nunca se arrepintieron de sus maldades. Pusieron las obras de ellos antes que la obra de Dios, prefieren ser sincretista, que adorar al Único Dios verdadero, en unidad con su Hijo Eterno. No creyeron en su nombre. Formaron organizaciones eclesiásticas y se rigen por sus dogmas humanas y no se rigen por la doctrina de las escrituras.  

Se ha dicho por diversos medios: Que el tiempo es corto, sin embargo, se está viviendo, sin importar el tiempo, ni que la vida tiene un límite. Porque en cualquier momento morimos inevitablemente.  Cada día que amanecemos con vida, debemos darle gracias a Dios, por un día más de vida. Pero el orden divino no cambia: Tanto el ser humano como todo lo creado, nace, se desarrolla, crece, se reproduce y muere. Dios estableció ese ritmo universal. Así comprendió la revelación de la escritura el apóstol Pablo cuando dijo: “De la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto se le hará el juicio.” Hebreos 9: 27.

Por estas razones comprendemos, por tanto, que: La muerte es inevitable. La vida es incierta. Y El juicio es real. ¿Porqué? Porque todos morimos irremediablemente. No sabemos cuándo morimos, y qué sucederá después de la muerte. Dios es justo, actúa con justicia, y estableció leyes, que rigen al Universo. De igual forma rigen la vida del hombre en la tierra. Pero estas leyes dejarán de ser respaldada por Dios y la tierra quedará en rumbo de quien las dirige, así lo han preferido, vivir a expensas de ellos. Así sucede, el mundo se resquebraja y Dios dejará de sustentarlo y sostenerlo con su palabra. Para que se den cuenta que él es el que rige la tierra no los hombres.

¿Cómo es esto?

Lamentablemente el hombre no vive permanentemente en un tubo de ensayos. Vive porque nació una sola vez, muere una sola vez, porque se le fue la vida. Nadie ha regresado de la muerte reencarnado en otra persona, mucho menos en un animal, que no habla. No hay escenas repetitivas, todas son únicas. La evolución es incierta, no hay marcas en el cuerpo del rabo de animales.

No hay células más grandes que otras, las mismas permanecen iguales en el cuerpo humano. No hay chispa que traiga a la gente a la vida, mucho menos a la muerte.

Si las leyes establecidas en el Universo se distorsionan, o dejan de funcionar, habrá un caos cósmico. Y si el hombre en la tierra y en el mundo dejara de cumplir sus leyes, habrá un caos en la sociedad, como base fundamental de la familia, aumentaría la violencia, porque las intenciones del hombre continuamente piensan el mal.  No habría justicia, y el que se porta justamente, lo involucran en el mal.

Concluimos diciendo:

Que, dada la importancia, de que el Universo está regido por leyes. Dios también, estableció leyes, para regir la vida del hombre sobre la tierra. Las leyes no benefician como tal a Dios. Benefician la vida del hombre en el planeta tierra. Sin ellas la vida sería un caos. 

Aplicándolo a nuestras vidas:

No importa la riqueza, fama o fe: todos pasamos por la muerte. Es el único evento por el que pasa el ser humano, sin que él pueda hacer algo. De igual forma muere un feto, un bebé, un niño, que un adulto o un viejo. Negar o esquivar la muerte no la detiene. La Biblia lo llama: “establecido” algo que sucederá. Es inevitable, precisamente porque el primer hombre Adán, no obedeció una palabra que era ley establecida por Dios, y esta desobediencia pasó a todos los hombres, y todos morimos.

Reflexionemos en esto:

La muerte es inevitable. La vida es incierta. El juicio es real.

Ahora, ¿qué culpa tengo yo de que Adán haya pecado? Y por eso todos morimos. Ninguna, pero estás en un cuerpo de muerte, generado por este primer hombre, quien se reprodujo y multiplicó hasta lo último de la tierra.

Por esta misma razón, Dios establece su pacto. Pacto que fue renovado reiteradas veces. Para devolver al hombre esta vida perdida, por la desobediencia a su palabra. Y volver a darle vida. Pero constantemente transgredieron su pacto. Y no cumplieron su ley. Por eso, a pesar de no cumplir su ley. Últimamente hizo pacto con su Hijo. Pacto irrevocable. Porque habían roto todas las veces su pacto hecho con un pueblo anteriormente.

Por esto, el único motivo de peso que Dios tiene de hacer juicio; es por romper Israel y Judá su pacto, y a las naciones por transgredir su ley. Porque si las personas, familias y las naciones respetan su ley. ¿Porqué, no respetan la ley de Dios? Y todo enfoque profético es de acuerdo con el pacto y su obediencia o su transgresión.

En este último pacto que Dios hizo con su Hijo, con su cuerpo y su sangre, la de Jesús. Exige creer en la obra que hizo su Hijo. Como único requisito para no hacer un juicio al hombre. Ya que este ha roto su pacto de sus mandamientos y de su ley. Y su Hijo la cumplió. Para devolver la vida perdida, por desobediencia a su palabra y a su ley. Porque él es la vida.

¿Estás dispuesto a aceptar, a cumplir lo establecido por Dios, en su voluntad? ¿De que el juicio lo pasó su Hijo y no tu? ¿Para librarte de la muerte eterna y obtener la vida? A través de su nombre.

Oremos:

Señor, perdóname por haber transgredido tus mandamientos y leyes, acepto que la obra que hizo tu Hijo para librarme de la muerte es el único requisito agradable ante ti, es lo único que tú me exiges, creer en él. Para que yo no pase por el juicio que esta por suceder, y después de la muerte, y tú me des la vida eterna en Jesús tu Hijo. Amén.